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Viernes, 19 de julio de 2024

Discurso del Presidente de Aragón con motivo de la Inauguración de la Conferencia Europea de la Industria Agroalimentaria

Quiero en primer lugar felicitar a la Dirección General de la Industria Agroalimentaria de la Comisión Europea y al Ministerio de Medio Ambiente Rural y Marino, por promover la celebración de la Conferencia de Zaragoza sobre el tema ¿Innovar para diferenciar nuestros productos y ganar mercado¿. En un mundo altamente globalizado y unos mercados fuertemente competitivos, la innovación es un pilar fundamental de las políticas generadoras de progreso colectivo, abre posibilidades de vertebrar el territorio, y es una tarea en la que debemos trabajar, de manera conjunta, instituciones, empresas y sociedad.

Quiero también transmitirles mi agradecimiento por haber elegido la Comunidad Autónoma de Aragón para abordar una cuestión clave para el futuro del sector agroalimentario europeo: la búsqueda de una mayor competitividad e innovación.

Sin duda Aragón es un buen ejemplo de que, en materia agroalimentaria, se puede construir una  realidad adaptada al presente, ventajosamente preparada para el futuro, y efectuar el salto definitivo a los mercados nacionales e internacionales de nuestros productos de calidad. Esta realidad presente ha sido posible a través de una arraigada actividad empresarial en el sector agroalimentario y con una notable cultura investigadora e innovadora.

Junto a este salto cualitativo en materia agroalimentaria,  los aragoneses hemos sido capaces de poner en valor nuestra ubicación geográfica a través de un entramado de plataformas logísticas.  La posición central de Aragón en el Valle del Ebro, entre la Cornisa Cantábrica y el Arco Mediterráneo, en el epicentro de un mercado de varios millones de consumidores, representa un valor añadido para la industria agroalimentaria. Porque en la economía moderna la logística es un factor de competitividad determinante. Si somos capaces de distribuir los productos de manera eficiente en tiempo y coste, seremos más competitivos en un mercado globalizado y exigente, en el que la distribución y el servicio al cliente marcan diferencias.

La alimentación es una de las cuestiones fundamentales para los seres humanos. Y el sector agroalimentario cumple con la función esencial de abastecer las demandas de los consumidores y, además, contribuye a la dinamización del medio rural, a la sostenibilidad y a la creación de empleo. Características que le confieren la calificación de sector estratégico y le hace protagonista de las políticas agrarias y de desarrollo rural tanto europeas como nacionales.

La economía aragonesa debe  el 14% del PIB y 14.000 empleos al dinamismo de su sector agroalimentario. Las industrias y las cooperativas agroalimentarias son los principales artífices de estos datos. A ambos modelos productivos quiero reconocerles su contribución porque son creadoras de riqueza y empleo, sobre todo en el medio rural, cumpliendo  además un papel integrador del territorio.

Y de forma especial quiero valorar el trabajo de las cooperativas agroalimentarias por lo que suponen para un territorio extenso, poco poblado  y disperso como es Aragón.  Aportan no sólo riqueza, sino también cohesión social y territorial.

El empleo y los servicios que producen las cooperativas tienen como principal característica estar pegados al terreno. No se deslocalizan y garantizan la comercialización de todos los productos de sus socios, independientemente de cuales sean las condiciones de mercado. En muchos casos son la única empresa de cierta relevancia en núcleos rurales donde no hay otras iniciativas empresariales.

Así mismo, su especificidad societaria, hace que sean empresas socialmente responsables que aplican sus beneficios a la creación de riqueza y medios de producción para sus socios y su entorno. Son ejemplo de la fortaleza de la economía social, incluso en situaciones de crisis económica como la actual.

Las cooperativas agroalimentarias, para la sociedad y el mercado, son una garantía de trazabilidad en los productos, de calidad contrastada, de seguridad en el suministro y de sostenibilidad económica y medio ambiental. Calidad, seguridad y trazabilidad son, hoy, los factores clave de la alimentación. Constituyen una exigencia de los consumidores, una obligación de los productores y una preocupación de las Administraciones Públicas.

Porque la internacionalización y globalización de los mercados de productos agroalimentarios, nos muestra con claridad que no basta con producir la materia prima: es necesario transformar, investigar distribuir y comunicar.

A la calidad de la materia prima hay que añadir el avance tecnológico y la I+D+i para que los ciudadanos y consumidores dispongan  de una oferta de alimentos adecuada, estable, sin fluctuaciones ni escasez; y al tiempo  ofrecer alimentos inocuos y sanos, que nutran suficientemente y que no causen enfermedades. Son los caminos que posibilitarán a las empresas del sector mejorar su competitividad, obtener mayor valor añadido y ganar cuota en el mercado global, que son las claves objeto de análisis en esta Conferencia de Zaragoza.

En Aragón así lo hemos entendido y disponemos de una importante infraestructura y servicios científico-técnicos especializados en los sectores agroalimentarios y medioambientales: el Parque Científico Tecnológico Agroalimentario del Aula Dei. Impulsado por el Gobierno de Aragón cuenta con la participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), del Centro Internacional de Altos Estudios Agronómicos Mediterráneos, y de centros de investigación universitarios, públicos, institucionales y empresariales.

Constituye una plataforma de referencia nacional en la integración del sistema ciencia-empresa, en la transferencia de tecnología hacia las empresas y es un ejemplo de cooperación entre  administraciones e instituciones públicas y privadas. Parques Científico Tecnológicos como el citado, están llamados a ser los instrumentos que impulsen el desarrollo de nuevos productos y la mejora de la competitividad y la calidad del sector empresarial agroalimentario.

Señoras y señores, confío en que las reflexiones, los análisis y las propuestas que se hagan en esta Conferencia de Zaragoza nos ayuden a hacer más visible el sector de la industria agroalimentaria, sus empresas, sus cooperativas y su importancia estratégica. Pero sobre todo que nos ayuden a diseñar políticas europeas eficaces para el incremento de la competitividad y de la cuota de mercado de nuestros productos agroalimentarios.

Es una confianza que expreso en nombre de todos los aragoneses para quienes Europa ha sido, y es, una prioridad. En Aragón siempre hemos pensado que la dimensión europea es parte inseparable de nuestros proyectos de futuro y progreso para cualquier objetivo que podamos impulsar.